Debemos tener en cuenta que todos estos conceptos que tienes sobre nosotros(as) mismos(as) se reflejan en le forma de cómo actuamos y como nos relacionamos cotidianamente. Si al momento de realizar un trabajo exponer algo en el salón creemos que somos hábiles y confiamos en nuestras capacidades, seguramente lo harás bien; si por lo contrario crees que no eres bueno(a) para hablar en público, que se te van a olvidar las cosas, que tu memoria no es buena, seguramente l tarea se te hará mas difícil. A esto se le llama “profecía autocumplida”. Cuando alguien supone que le irá mal, lo más probable es que así sea, no por mala suerte sino porque la persona se deja llevar por ese autoconcepo, dejando de esforzarse y prepararse para tener buenos resultados.
La autoestima no consiste en creerse invulnerable, sino en tener una percepción realista y una valoración positiva de sí mismo(a), que lleve a plantearse metas y acciones acordes a sus posibilidades, buscando superarse, si seguimos con el ejemplo anterior, es posible que una persona no haya desarrollado la habilidad para hablar en público, pero eso no quiere decir que le vaya a ir mal, por el contrario, reconocer esa debilidad lo(la) puede ayudar a desarrollar recursos para superar esa situación. Por ejemplo puede entrenar frente a un espejo, ensayar su presentación frente a un compañero(a)o familiar , llevar anotaciones que le permitan ordenarse mientras expone, utilizar ejemplos que le permitan explicar con claridad; es decir, prepararse para la tarea teniendo en cuenta sus puntos débiles. De esa manera lograra hacerlo bien y ello mejorara la idea que tiene de sí mismo(a), optimizando sus sentimientos de ser capaz y eficiente.
viernes, 21 de mayo de 2010
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