Para desarrollar nuestra autoestima, se necesita que aprendamos a discriminar los mensajes positivos y negativos que recibimos de los demás (nuestros padres, los amigos, la televisión, etc.)y de nosotros mismos, cuando pasamos por una experiencia de éxito o de fracaso. Muchas veces, no somos consientes de lo que nos decimos, por lo que puede ser común que por ante un error digamos “Soy un tonto(a)”, “Nunca hago bien las cosas”. Estos mensajes negativos pueden ir afectando la manera de cómo nos vemos y como nos valoramos.
Fuente Libro de PFRH 4º secundaria pág. 40, 41,42
viernes, 21 de mayo de 2010
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